Cómo la falta de organización casi me hizo renunciar a mis sueños (y qué hice para cambiarlo)
¿Te ha pasado que ves tu vida como una carrera constante en la que nunca alcanzas la meta? Como que cuando estás a punto de llegar aparece otro destino muy atractivo y te desvías, solo para volver a empezar de nuevo.
La vida no te pasa a ti, la vida pasa por ti.
Yo lo sentía así. Y por poco me lleva a renunciar a todo, a rendirme y a dejar de soñar.
A lo largo de mi vida he vivido varios puntos de quiebre. Sin embargo, el que experimenté al cumplir 30 años fue sin duda uno de los que más me ha marcado.
Era la víspera de mi cumpleaños número 30 y ahí estaba yo, con un nuevo cargo, carro nuevo y empezando a vivir junto a mi pareja de toda la vida.
Tenía muchas ideas, sueños, planes... pero también una lista interminable de pendientes, plazos incumplidos (a mi misma) y la sensación de que nunca llegaba a nada.
Recuerdo un día en particular. Después de semanas de agotamiento, de sentirme desbordada por el caos de mi propia vida, estuve a punto de tirar la toalla. Pensé: quizá esto no es para mí, quizá no tengo lo que se necesita para hacer realidad mis sueños.
Ese día, en lugar de renunciar, decidí hacerme una promesa: encontrar la manera de salir del caos y recuperar el control.
¿Qué hice para cambiarlo? Te comparto los tres pasos que marcaron la diferencia:
1) Hazte las preguntas correctas:
Pregúntate lo que realmente importa. La calidad de tu vida depende de la calidad de las preguntas que te haces. Y en ese momento, yo me estaba haciendo las equivocadas: ¿Cómo hago para hacer TODO? en lugar de ¿Qué es lo que realmente importa?
Me senté con un cuaderno y escribí:
- ¿Qué es lo más importante para mí en este momento?
- ¿Dónde quiero estar en un año?
- ¿Qué es lo que sí o sí debo hacer para acercarme a eso?
2) Planea con intención:
Da el primer paso con estrategia. Con claridad sobre lo que realmente importaba, pasé a organizar mi tiempo. No necesitaba hacer más, sino hacer mejor. Empecé a:
- Definir mis prioridades semanales.
- Crear bloques de tiempo para cada actividad clave.
- Dejar de decir "sí" a todo y aprender a proteger mi energía.
3) Pide ayuda:
Encuentra apoyo. Aprendí que no tenía que hacerlo todo sola. Me rodeé de personas que me ayudaran a avanzar: mentores, comunidades, amigos que entendían mi camino. Pedir ayuda no es debilidad, es estrategia.
Si alguna vez has sentido que el desorden y la falta de estructura están frenando tus sueños, quiero invitarte a hacer algo hoy:
✍️Toma un papel y responde esta pregunta:
Si mi vida estuviera bien organizada, ¿qué podría lograr en el próximo año?
Escribirlo te ayudará a ver con claridad lo que realmente quieres y necesitas.
Tu historia necesita un nuevo escritor: TÚ.
Y si quieres aprender a organizar tu tiempo y energía para conseguir resultados sin agotarte en el intento, te invito a mi taller:
✨ Productividad con Sentido: 3 horas para crear el sistema de productividad que realmente necesitas
Más información aquí
Con amor,
Madi